sábado, 6 de diciembre de 2014

La odisea del espermatozoide

La odisea del espermatozoide

   Cuánto le tememos a quedarnos embarazadas (o que nuestra pareja esté encinta), ¿verdad? Sin embargo, no es ni por asomo tan fácil como pensamos. El camino del espermatozoide desde el hombre hasta la llegada al óvulo, no es un camino de rosas. Todo en la vagina está diseñado para eliminar a ese invasor, y son multitud de barreras las que dificultan su tarea de fecundar al óvulo. A continuación os contaré la odisea que ha de sufrir un espermatozoide campeón, desde que sale del testículo acompañado con 250-300 millones de "hermanos", hasta que consigue, únicamente él, entrar en el óvulo para dar una nueva vida.



La salida: cómo se preparan para la gran carrera.

   Esta salida está indicada con el pistoletazo de salida que conocemos como eyaculación. En esta salida, unos 250-300 millones de espermatozoides, que han estado madurando durante 2 -3 días, empiezan su tortuosa carrera con una sola meta en la cabeza: ser el primero en fecundar al óvulo.  El primer problema con el que se encuentran los espermatozoides, es su propia síntesis. De todos los espermatozoides presentes en una eyaculación, menos de un 20% son sanos. El resto o ya empiezan la carrera muertos, o se han colado atletas paraolímpicos, que no están bien formados, apenas se mueven o están amorfos, lo que los condena a una muerte pronta y segura. De ahí que sea tan importante aguantar 2 o 3 días sin eyacular para acumular una cantidad suficiente de espermatozoides que garanticen un buen número de individuos sanos y competitivos.  Éstos contarán con una cabeza, donde se encuentra el material genético que ha de introducir en el óvulo y una zona conocida como acrosoma que ayudará a que eso sea posible; un cuello o segmento medio justo debajo, que actúa como motor, quemando energía ATP en las mitocondrias que contiene, para general el movimiento de su cola que actuará como una hélice a propulsión y de la cual depende su supervivencia y su éxito.

  Una excitación máxima por parte del hombre también ayuda a que se eyacule mayor número de espermatozoides y salgan con mayor propulsión, internalizándolos al máximo dentro de la vagina, sorteando así el medio hostil que más adelante describiré.

  Estos espermatozoides empiezan la carrera con cierta ayuda, siendo impulsados junto al líquido seminal producido entre la próstata y vesícula seminal, que proporcionarán a los corredores un suplemento alimenticio y protección, además de un medio que les facilitará sus movimientos natatorios en el interior de la vagina. Y ahora es cuando van a llegar a ella, y donde peor lo van a pasar.


La carrera: la hostilidad de la vagina y útero.

   Han salido del pene. Entrar en la vagina ya es un buen resultado, ya que si la eyaculación ocurre en el exterior, su vida no durará más de unas pocas horas, donde la sequedad y calor del ambiente eliminará el líquido seminal que los nutre y protege, matándolos.

   Ya "solo" tienen por delante 18 cm de camino, bastante largo para un ser que se desplaza a 0.0025 cm/seg. Además, la carrera no puede empezar en peores condiciones. El interior de la vagina es ácido para los espermatozoides, con un pH inferior a 6, cuando el óptimo para ellos es de 7-7,5, que irá "friéndolos" en grandes masas, como si hubiera aterrizado en un infierno, acabando con un porcentaje muy elevado de corredores en los primeros 30 minutos de la carrera. Para suerte de los espermatozoides, el líquido seminal que les acompaña, mantiene un ambiente más propicio para ellos, disminuyendo la acidez vaginal. Si la mujer se encuentra ovulando, su pH aumentará 1 punto, facilitando así la supervivencia de los competidores. Además, se ha descubierto que el orgasmo femenino produce contracciones que facilitan la subida del espermatozoide hacia el cuello del útero, a modo de succionador, de ahí la importancia de que la mujer se excite y disfrute con el sexo.

   Unos pocos millones alcanzan el cuello del útero donde, para pasar, se encuentran con un nuevo obstáculo. La entrada al cuello del útero se encuentra protegida por un moco vaginal, cuya viscosidad depende de si la mujer se encuentra en ovulación o no. En el primer caso, será menos denso, no oponiendo tanta resistencia a la entrada de los espermatozoides, mientras que en el segundo caso, otro montón de ellos quedarán pegados y retenidos hasta su muerte, sin poder finalizar la carrera.

   Los pocos "afortunados" que consiguen pasar al cuello del útero, no se encontrarán con un camino relajado. Al contrario, entrar ahí es entrar en el laberinto del Minotauro. El cuello del útero se compone por una multitud de diminutas ramas de túneles que no llevan a ninguna parte, donde una vez que entran, no son capaces de salir. Sólo el 1% de los espermatozoides que llegan al cuello del útero, son capaces de llegar a la siguiente base: el útero.

   Después del angosto túnel del cuello del útero, llegar al útero supone un paisaje abierto inmenso por el que deben navegar hasta encontrar la entrada a las trompas de Falopio. De nuevo, la ovulación les ayudará, produciendo contracciones del útero y de la trompa de Falopio que alberga al óvulo, facilitando el movimiento de los espermatozoides hacia la zona correcta, no sin antes dejar más caídos por el camino. Pero también aquí se encuentran con otro peligro. Para el útero de la mujer, los espermatozoides son células invasoras que pueden causar daño y enfermedades y, como tal, los atacan sin piedad, enviando miles de leucocitos a su encuentro con un sólo objetivo: caer sobre ellos, encapsularlos y, a la larga, matarlos. Solamente unos pocos cientos corredores de los 250-300 millones que comenzaron la carrera, llegarán a la recta final de las trompas de Falopio.

  Sin embargo, no todos son bien recibidos en este último tramo. Los espermatozoides deben nadar con determinadas características para entrar a las trompas de Falopio, los que lo hagan de forma errante, quedarán fuera. Además posee potencialmente un sistema de reconocimiento celular, donde solo los espermatozoides con las moléculas adecuadas podrán pasar. Pero una vez que pasan esta barrera, ya está casi todo hecho. Las trompas de Falopio tienen un ambiente agradable para los espermatozoides, con un pH adecuado, concentración correcta de iones y hasta nutrientes de los cuales pueden surtirse. Sin embargo, algunos espermatozoides, ya agotados por el viaje, quedan varados en las paredes de las trompas, incapaces de acabar la carrera. Solo unas pocas decenas serán candidatos para ganar la carrera.


Llegada a la meta: perdura por siempre o muere en el intento.

  Ya a escasos centímetros de la línea de meta (el óvulo), los pocos espermatozoides que aún se encuentran con fuerzas para conseguir su objetivo final, recibirán señales químicas del óvulo, que les servirá para orientarse y saber hacia dónde tienen que nadar. Dónde se encuentra su premio. Es entonces cuando los corredores experimentan una hiperactividad frenética,en un proceso conocido como capacitación, donde liberan capas de proteínas, nadando a marchas forzadas a modo de sprint final en busca de la inmortalidad o, por el contrario, un final muy triste al haber llegado tan lejos para nada. 


   Finalmente encuentran el óvulo. Pero éste se va a resistir y no permitirá que cualquiera que llegue sea el campeón, y para ello se encuentra envuelto en varias capas de células que lo protegen y dificultan la entrada del ganador, conocida como zona pelúcida. De los casi 300 millones de espermatozoides que comenzaron la carrera, cerca de una docena llegaron a tocar el trofeo, pero sólo uno de ellos va a ser capaz de entrar y mezclar su material genético, sobreviviendo así, dándole la vida a un nuevo ser humano. Para ello, deberá usar unas enzimas hidrolíticas que contiene su acrosoma, destruyendo su cabeza para ello, pero con lo que conseguirá abrirse hueco en la envuelta del óvulo y convirtiéndose en el único ganador de la intensa y peligrosísima carrera. Una vez éste entre, los pocos corredores que intentaban abrir su entrada, ya pueden cesar su actividad, porque el óvulo se cerrará a cal y canto impidiendo una nueva entrada, condenándolos a ellos también a una futura muerte, que les ha llegado a pocos segundos de conseguir la gloria y la supervivencia.



   Como vemos, en condiciones óptimas es muy difícil sortear todos los obstáculos que la vagina pone para evitar el paso de los espermatozoides, con éxito, pues se carga casi 300 millones de espermatozoides en unas pocas horas. Aún así, siempre puede haber un atleta impresionante que destaque y no se rinda hasta conseguir su objetivo. Eso sí, lo que está casi demostrado (y no necesito estudios para ello, vosotros me daréis la razón) es que cuanto menos se desea que esto ocurra, puf, sale un campeón del testículo y llega a la meta.

   ¿Ya sabíais los peligros que corre un espermatozoide cada vez que sale del pene en la eyaculación?


Finalmente, os dejo con el primer vídeo (de 7) del documental del Discovery Chanel en el que intentan mostrar cómo sería la odisea del espermatozoide que he explicado, vivida por humanos. Muy interesante, lo recomiendo: 
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Fuente:http://sciencuriosities.blogspot.com/2013/09/la-odisea-del-espermatozoide.html

viernes, 5 de diciembre de 2014

Cómo hacer más esperma fértil

Cómo hacer más esperma fértil

Escrito por Rebecca Boardman Traducido por Gabriela Nungaray
         
Cómo hacer más esperma fértil
Hay algunos pasos simples para ayudar a mejorar la fertilidad de un hombre.
Sperm 14 image by chrisharvey from Fotolia.com
La virilidad masculina es algo que la mayoría de la gente da por sentado en el proceso de la procreación humana. Cada vez que una pareja tiene problemas para concebir, es casi siempre la mujer la que va a ser revisada primero. Lo que sorprende a muchos hombres es que su esperma no es tan potente como ellos pensaban que era. Hay algunos pasos simples para ayudar a mejorar la fertilidad de un hombre.

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Aflojar

Lo creas o no, el uso de vaqueros o pantalones ajustados puede estar dañando tu esperma. La naturaleza diseñó los testículos para colgar fuera del cuerpo por una razón. La temperatura interna del cuerpo mata a los espermatozoides. Deben mantenerse más frescos para sobrevivir. Al arrugar tus testículos, ya sea usando ropa interior entallada o pantalones ajustados, estás aumentando la temperatura de tu escroto y, por lo tanto, matando a tu esperma. Así que usa calzoncillos y pantalones sueltos y deja que tus partes tengan un poco de aire entre ellas y el resto de tu cuerpo.

Menos estrés

El estrés causa estragos en todo el cuerpo, incluido el esperma. Cuando el cuerpo está fatigado, las hormonas no son producidas correctamente y los desequilibrios pueden ocurrir. Sin hormonas saludables, no se puede tener espermatozoides sanos, ya que las hormonas controlan su producción, así como su motilidad. El estrés en los hombres a menudo se puede aliviar a través de ejercicios y, como lo quiso el destino, a través del sexo. Dormir bien y con calidad es importante. Así que haz más ejercicio, ten más sexo y duerme mejor. Todas estas cosas van a mejorar tu nivel de estrés y ayudar a aumentar tu producción de esperma.
Dieta y nutrición
No hay duda de que mejorar la dieta mejora la salud del esperma y su volumen. Comer más verduras que sean ricas en vitaminas y minerales naturales, así como tomar una multivitaminas es necesario cuando se desea aumentar la cantidad de tu esperma fértil. Además, los ácidos grasos esenciales como el omega 3 y el omega 6, así como los aminoácidos como la L-Arginina son necesarios para tener en tu dieta cuando quieras impulsar tu esperma. Estos son los componentes básicos de la producción de esperma. Otro factor importante es la ingesta de agua. Los espermatozoides necesitan mucho líquido en el cual nadar, así que asegúrate de que tu cuerpo se mantenga hidratado. Tomar de seis a ocho vasos de agua al día es muy importante.
Fuente:http://www.ehowenespanol.com/mas-esperma-fertil-manera_159198/

lunes, 1 de diciembre de 2014

Hay que comer más fruta

     



Ahora con la primavera llegan más frutas diferentes y podemos potenciar nuestra dieta con más frutas, ya que normalmente comemos menos de lo aconsejado. Hay que llegar a esas tres piezas que la OMS y gran parte de los nutricionistas recomiendan tomar al día. Una forma creativa de lograrlo es agudizar el ingenio e intentar incorporarlas no sólo en platos fríos o como postres, si no también incorporar frutas a nuestras preparaciones en caliente. Por supuesto, no debemos dejar de tomarlas en su estado fresco, porque así es como mejor vamos a aprovechar sus nutrientes, pero sabiendo cómo prepararlas correctamente podremos minimizar la pérdida de vitaminas. Quizá la manera más sencilla y deliciosa de adaptarlas al gusto de todos es transformándolas en sopas. Y es que una sopa en invierno es lo que una ensalada al verano: una forma sencilla y sana de comer ligero. Y, añadiendo frutas a nuestras sopas, les daremos un extra de nutrientes que fortalecerá el sistema inmunitario justo cuando más lo necesitamos.
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La cena perfecta
Si nos hablan de sopas de fruta, una de las primeras imágenes que nos viene a la cabeza es la compota. Si mencionamos que son saladas, entonces quizá pensemos en las típicas sopas frías de verano con frutos rojos, melón o sandía. En lo que seguro no pensaremos es en platos calientes y salados que compongan un completo entrante de mediodía, o incluso mejor, una cena ligera. Lo cierto es que cualquier sopa, crema o caldo a los que le añadamos frutas troceadas o en zumo sin duda se beneficiará de un sabroso toque agridulce y de valiosas propiedades terapéuticas. La primera opción que podemos considerar son las frutas deshidratadas, que al ser más ricas en azúcares van a darle un aporte extra de energía a nuestras sopas. Unas piezas de ciruelas, albaricoques o higos secos y troceados al principio de la cocción se fusionan y enriquecen la sopa. Pero son las frutas frescas las que no pueden faltar en gran parte de nuestras sopas de otoño-invierno por su riqueza en vitamina A, B y C, así como carotenoides y otros componentes antioxidantes.
Cada fruta, en su punto justo
Para sacarle el mayor provecho a la cocina con frutas es necesario seguir unas sencillas reglas, como la de incorporarlas hacia el final de la cocción para minimizar la pérdida de nutrientes por el efecto del calor. Precisamente, por estos delicados y volátiles micronutrientes, es fundamental que no troceemos demasiado la fruta ni lo hagamos con mucha antelación, ya que en contacto con el oxígeno la oxidación se acelera y con ella la pérdida de vitaminas. Tampoco deberíamos hacer grandes cantidades de sopa para que nos dure varios días, sino la cantidad justa que hemos de tomar en el momento para evitar recalentarla. En algún caso, para contrarrestar este efecto oxidativo que se produce en frutas como la pera, la manzana o el membrillo, hace falta que las combinemos con cítricos como el limón o la naranja. Y, siempre que sean frutas biológicas y su piel no sea muy astringente, podemos considerar utilizarlas sin pelar, ya que así multiplicaremos el contenido de fibra y nutrientes de nuestra sopa.
Cítricos (limón, lima, naranja, mandarina y pomelo): el momento preciso de añadir nuestros cítricos a la sopa es una vez que hayamos apagado el fuego. Si combinamos cítricos con una fruta con gran tendencia a la oxidación podemos rociarla al principio con un poco de zumo y añadir el resto al final. Si queremos potenciar todavía más el sabor del cítrico elegido podemos incorporar además un poco de la pulpa que le dará pequeñas burbujitas de zumo que perdurarán en la sopa. Las verduras con las que mejor combinan el limón, la naranja o la mandarina son con la zanahoria y la calabaza. Podemos probar con el zumo de pomelo, pero deberemos añadirlo en pequeñas cantidades, ya que puede amargar bastante el sabor final de la sopa.
Manzana: gracias a su riqueza en pectina, añadir manzana a nuestras cremas de verduras va a ayudar a regular nuestro tránsito intestinal y reducir nuestros niveles de colesterol malo. Además, sus ácidos málico y tartárico pueden mejorar la digestión de las grasas de los ingredientes que la acompañen. Combina muy bien con algunas crucíferas como el repollo o la lombarda y puede suavizar la textura y sabor de una crema elaborada con remolacha. Según la variedad que elijamos, tendremos una sopa más o menos ácida o con una textura cremosa. Una de las más idóneas para incluir en sopas es la variedad reineta.
Membrillo: el membrillo es una fruta ideal para regular y tonificar el sistema digestivo. Por su enorme efecto astringente, no se puede comer crudo y aguanta bien la cocción sin perder muchas de sus valiosas propiedades. Es importante impregnarlo de zumo de limón, una vez troceado, para que no se oxide antes de ponerlo a cocer. Su textura arenosa contrasta muy bien con verduras de hoja como la espinaca o la acelga, y se suaviza el sabor si una vez que apaguemos el fuego le añadimos un poco de queso fresco en crema o un poco de yogur natural.
Pera: comparte propiedades con la manzana y la textura de algunas variedades recuerda más al membrillo. Entre otras muchas, destacan sus propiedades diuréticas y anticolesterolémicas. La pera combina bien en sopas con apio y con vegetales con un punto amargo como la endivia, escarola o berenjena. Cualquier crema de peras gana en sabor si le añadimos en la cocción frutos secos troceados como las nueces, almendras o piñones.
Plátanos: quizás esta sea una de las frutas que resulten menos usuales para añadir a una sopa, pero, bien combinada, más de uno quedará atrapado por su delicioso sabor en caliente. Lo ideal es añadirlo troceado y regado con zumo de limón a un sofrito de cebolla o puerro. Después, le podemos incorporar granos de maíz fresco, algún vegetal como calabaza troceada y un poco de arroz u otro cereal de cocción media, y cubrirlo con abundante agua o caldo. Esto se debe dejar cocer hasta que los ingredientes estén deshaciéndose y entonces se pasa todo por la batidora.
Uvas: añadiendo uvas frescas a nuestras sopas, les daremos una inyección de energía y alimento para el cerebro. Dan un poco de trabajo ya que previamente debemos pelarlas y despepitarlas, pero lo cierto es que con seis uvas por ración es suficiente. Combinan muy bien con cardos, setas y partidas por la mitad, y añadidas hacia el final de la cocción, pueden alegrar el sabor y presentación de cualquier caldo de verduras.
Caquis: el caqui es una fruta estacional que arranca temporada en noviembre y no debe faltar en alguna de nuestras sopas. Su particular textura gelatinosa se presta muy bien a ser parte de cremas de verduras, especialmente las de zanahoria o pimiento rojo y tomate. Es fundamental comprarlos maduros, ya que, si no, pueden ser muy astringentes.

RECETAS

Sopa dulce de avena y uvas
Ingredientes
20 uvas
200 g de copos de avena
1 litro de leche de almendras
1 ramita de canela
4-5 cucharadas de sirope de agave
1 cucharada de coco rallado
2 plátanos
Miel de bosque
Elaboración
Pelamos las uvas, las partimos por la mitad y les quitamos las semillas. Calentamos la leche de almendras junto al sirope de agave y la ramita de canela, y, cuando arranque a hervir, agregamos el coco rallado y la avena en forma de lluvia. Dejamos cocer 3 minutos y apagamos el fuego. Probamos si tiene el dulzor deseado y añadimos más sirope si así lo deseamos. También podemos poner un poco más de copos si la queremos más espesa. Pelamos los plátanos, los hacemos rodajas y los introducimos en la leche de almendras con las uvas. Mezclamos y tapamos para que los copos y la fruta se terminen de hacer con el calor residual. Servimos tibio en tazones grandes con unas tiritas de melaza o miel de bosque por encima.
Lentejas al hinojo y la mandarina
Los cítricos siempre hay que ponerlos cuando apaguemos el fuego.
Ingredientes
200 gramos de lenteja roja
1 bulbo de hinojo
Medio kilo de calabaza
Medio puerro
1 zanahoria
3 mandarinas bio
Aceite de oliva extra-virgen
Sal de hierbas
Elaboración
Reservamos las ramitas verdes del hinojo y el resto lo troceamos y lavamos muy bien. Pelamos la calabaza y la zanahoria y las cortamos en trozos. En una olla grande, vertemos dos litros de agua hirviendo e incorporamos las lentejas, los trozos de calabaza, zanahoria e hinojo, el puerro picado, sal y un buen chorro de aceite de oliva extra virgen. Tapamos y dejamos a fuego suave hasta que la verdura esté tierna, sin dejar de remover cada tanto para que no se nos peguen las lentejas al fondo. Ponemos a punto de sal de hierbas y batimos hasta obtener una crema suave. Fuera del fuego añadimos el zumo de las mandarinas y removemos bien. Servimos inmediatamente decorando los platos hondos con un poco de ralladura de mandarina y un ramito de hinojo.
Puré de manzana y castañas
La manzana cocinada es apta para quien padezca cálculos de riñón.
Ingredientes para 4 boles
8 manzanas reinetas
Una docena de castañas
1 cebolla grande y 1 naranja
2 cucharadas de tamari
1 pizca de cilantro molido
1/2 cucharadita de pimienta rosa molida
1 litro de caldo de verduras suave
4 cucharadas de piñones tostados
Aceite de girasol
Elaboración
Dejamos las castañas en remojo en agua caliente durante 30 minutos y después hacemos una pequeña incisión. Cortamos una tapa en la parte superior de las manzanas y las regamos con el zumo de media naranja. Las asamos con las castañas unos 20 minutos a horno medio. Picamos la cebolla y rehogamos con aceite de girasol. Agregamos el tamari, el resto del zumo y las especias y subimos el fuego para que caramelice y tome color. Metemos en una olla el caldo, la cebolla, las castañas peladas y la pulpa de las manzanas asadas. Cocemos 10 minutos, salamos y pasamos por el pasapuré. Servimos caliente, con piñones tostados por encima y una pizca de pimienta rosa.
Fuente:http://www.blogdefarmacia.com/hay-que-comer-mas-fruta/
HAY QUE COMER MÁS FRUTA was last modified: mayo 19th, 2014 by Farmacia
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Una buena dieta puede retrasar el avance del VIH

Una buena dieta puede retrasar el avance del VIH

     



El sida, o síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es la última fase de una enfermedad contagiosa y mortal producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el cual destruye las defensas naturales del organismo, siendo las relaciones sexuales uno de los canales de transmisión más común.
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El sida, o síndrome de inmunodeficiencia adquirida, ataca al sistema inmunológico; es decir, reduce la capacidad que tiene el cuerpo de combatir enfermedades.
Se ha descubierto que llevar una buena alimentación es una de las maneras más sencillas de ayudar a la personas que viven con el VIH/Sida, y puede incluso servir para retardar la progresión del virus mortal.
Según informa la Organización Mundial de la Salud, la nutrición equilibrada refuerza el sistema inmunitario y potencia los niveles de energía, ayudando así al organismo a resistir a los estragos de la enfermedad. Si se consigue mantener el peso corporal es más fácil soportar los tratamientos farmacológicos y evitar la malnutrición.
Las personas afectadas por el VIH/Sida necesitan consumir más proteínas para reconstruir el tejido muscular, más alimentos ricos de energía para ganar peso, vitaminas y minerales para reforzar el sistema inmunitario, y agua para combatir la deshidratación afirman  los expertos.
En este sentido, tras recordar que el 95% de los afectados por el VIH vive en países en desarrollo donde escasean los cuidados sanitarios, los recursos y los medicamentos, y pese a que la comida no es una varita mágica y no impedirá que las personas sigan muriendo de sida, puede ayudarlas a vivir una vida más larga, más cómoda y más productiva.
Para la Organización Mundial de la Salud, a pesar de la pérdida del apetito y de las dificultades para comer, las personas que viven con el sida tendrían que comer mucho más para combatir la enfermedad y para contrarrestar la pérdida de peso.
UNA BUENA DIETA PUEDE RETRASAR EL AVANCE DEL VIH was last modified: enero 24th, 2014 by Farmacia
Fuente:http://www.blogdefarmacia.com/una-buena-dieta-puede-retrasar-el-avance-del-vih/